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Sala cine Mistral

Proyecto: Sala de cine Mistral

Ubicación: Pisco Elqui, Valle del Elqui, Región de Coquimbo, Chile

Año: 2020

Cliente: Destilería Mistral

Tipología: Espacio cultural y corporativo

Superficie intervenida:  m²

Estado del encargo: Proyecto de ambientación interior 

Diseño y desarrollo del proyecto: Carolina Opazo, Diseñadora de arquitectura interior, especializada en interiorismo estratégico y gestión cultural.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encargo

El proyecto consistió en la intervención interior de una sala de cine ya existente, ubicada al final del recorrido turístico de la Destilería Mistral, en Pisco Elqui. Si bien el espacio cumplía su función operativa como sala de proyección, no presentaba una continuidad espacial ni narrativa con el resto del tour, lo que afectaba la calidad de la experiencia final del visitante

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El encargo tuvo como objetivo principal reconfigurar el ambiente de la sala para alinearlo con el lenguaje arquitectónico, material y sensorial del recorrido. La intervención debía resolver tanto los requerimientos técnicos asociados a la proyección audiovisual (iluminación, acústica, ventilación), como construir una atmósfera coherente con la identidad de marca, capaz de sostener el tono cultural, territorial y evocador que caracteriza el relato de Mistral.

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El trabajo se desarrolló en coordinación con el equipo de implementación de marca y debía respetar los lineamientos generales definidos en los manuales de identidad espacial de la destilería, incorporando criterios de sobriedad formal, claridad funcional y vinculación con el contexto local.

Concepto

La Sala de Cine Mistral se concibe como el cierre espacial del recorrido turístico de la destilería. Aunque el espacio ya existía como sala de proyección, su desconexión formal y narrativa con el resto del tour afectaba la coherencia de la experiencia del visitante. La estrategia proyectual se centró en integrar el recinto al lenguaje arquitectónico, material y sensorial del conjunto, sin alterar su estructura, sino reconfigurando su atmósfera interior.

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El diseño parte del reconocimiento de los elementos identitarios de Mistral —las barricas, los materiales nobles, el tono sobrio y artesanal—, y los organiza en un sistema de revestimientos, mobiliario y ambientación que responde tanto a criterios funcionales como narrativos. La operación no propone una estética nueva, sino una continuidad coherente con la experiencia global del visitante.

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Desde esta lógica, el proyecto transforma un espacio aislado en un ambiente articulado, capaz de sostener el cierre del recorrido no solo en términos operativos, sino como parte integral de su relato espacial.

Desarrollo proyecto

El proyecto se desarrolló sobre un espacio preexistente en funcionamiento, con el objetivo de actualizar su ambientación interior y dotarlo de una identidad coherente con el relato espacial de la destilería. La estrategia fue intervenir a través de decisiones materiales, compositivas y funcionales, sin alterar su arquitectura ni su uso.

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Se propuso restaurar y conservar las bancas de iglesia existentes, en lugar de sustituirlas. Esta decisión permitió preservar una pieza con carácter e historia, incorporándola al nuevo lenguaje del espacio. En los muros, originalmente de concreto visto, se aplicó un sistema de revestimiento modular compuesto por tapas de barrica grabadas e intercaladas con bandejas de fibras naturales, generando una superficie cálida, rítmica y coherente con los elementos utilizados en el resto del recorrido.

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En uno de los muros ciegos se diseñó e instaló un mueble audiovisual a medida, que resolvió tanto la integración del equipamiento técnico como la necesidad de almacenamiento, con una geometría contenida y materiales en sintonía con el conjunto. Se dispusieron también agrupaciones volumétricas de barricas y se implementó la señalética correspondiente, completando la ambientación general con elementos reconocibles de la identidad de marca.

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Cada decisión del proyecto respondió a una lógica de continuidad y contención. No se trató de transformar el espacio, sino de alinearlo cuidadosamente con el tono, la materialidad y el ritmo del recorrido. Así, la sala de cine deja de ser un elemento aislado y se convierte en un espacio de cierre con identidad propia, pero en sintonía con el todo.

Documentación visual

Reflexión final

El proyecto para la Sala de Cine Mistral reafirma una forma de entender el diseño interior no como un gesto decorativo, sino como una herramienta de articulación narrativa, espacial y cultural. Lejos de imponer una nueva imagen, la intervención trabaja sobre lo existente con atención, medida y precisión, construyendo continuidad más que transformación.

Este ejercicio proyectual —de escala contenida pero de impacto estratégico— demuestra que los espacios complementarios también son portadores de sentido. La sala, pensada originalmente como un recinto técnico, adquiere aquí un nuevo valor como parte activa del relato experiencial de marca.

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La restauración del mobiliario, la reinterpretación material de las barricas, el uso de fibras naturales, la resolución del equipamiento audiovisual y la organización volumétrica del conjunto no responden solo a una necesidad estética, sino a una lectura crítica del lugar, de su identidad y de su función dentro del recorrido.

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Desde esa perspectiva, el proyecto se inscribe en una línea de trabajo donde el diseño actúa como mediador entre marca, territorio y experiencia. Un ejercicio de integración que reafirma la capacidad del interiorismo estratégico para generar valor cultural desde lo cotidiano.

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